Resumen
La manera en que fueron echados a la calle 21 delegados regionales de la Procuraduría General de la República el 29 de julio no sólo es desaseada sino que deja mal parada a la titular de la dependencia, Marisela Morales Ibáñez. De acuerdo con varios de los funcionarios sacrificados, lejos de impulsar una nueva política laboral y depurar al personal de la PGR, la procuradora optó por cortar cabezas sin miramientos para allanarle el camino a sus incondicionales y a militares identificados con el exprocurador Rafael Macedo de la Concha.
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Extracto
Entretelones de una purga
La renuncia forzada de una veintena de delegados regionales de la Procuraduría General de la República (PGR) el viernes 29 de julio estuvo precedida por una serie de hechos poco transparentes y hasta contradictorios.
En el fondo, las remociones empañaron aún más el cacareado proceso de depuración emprendido por Marisela Morales Ibáñez desde su llegada a esa institución –el 7 de abril pasado–. Hasta ahora, suman 500 los servidores públicos afectados, un tercio de los cuales son objeto de procesos administrativos y penales. Fuentes consultadas dentro y fuera de la procuraduría sostienen que Morales Ibáñez no ha podido dar un golpe en los asuntos de carácter penal más releva...Ver el contenido completo de este documento
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