Resumen
En diciembre de 2008, la entonces subsecretaria de Comunicaciones, Purificación Carpinteyro, le entregó al presidente Felipe Calderón un documento explicando las tensiones existentes entre los gigantes de los medios de comunicación y de las telecomunicaciones (especialmente Televisa y Telmex), al tiempo que le sugería ocho medidas que el gobierno federal debía adoptar para ser un auténtico árbitro en el sector. De no cumplirse esas sugerencias, la funcionaria preveía lo que ahora está sucediendo: una guerra abierta entre los actores más importantes, con unas autoridades que observan como convidados de piedra esta lucha abierta por intereses multimillonarios, sin que la población salga beneficiada. A continuación, Proceso reproduce íntegro el documento que Carpinteyro dirigió al presidente, de cuyo contenido Calderón hizo caso omiso.
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Extracto
La guerra que pudo evitarse
A su entrada en 2006, el nuevo gobierno enfrentó una situación de indefinición, con su capacidad de actuación limitada por las cuestiones sujetas a decisión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia, que sólo llegó 20 meses después. Pero durante el periodo de indefinición los jugadores del sector privado se conformaron en dos bloques de influencia totalmente antagónicos encabezados uno por Televisa y otro por Telmex.
El bloque encabezado por Televisa, que tiene en común el objetivo de impedir la entrada de Telmex al mercado del triple play, inició una guerra de guerrillas en diferentes frentes que les generó buenos resultados con Cofetel, Cofeco, SCT, tribunales, Cámara de Diputados, Cámara de Senadores, Presidencia y medios. Sus integrantes consigu...Ver el contenido completo de este documento
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