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La hermeneutica temprana de Heidegger.
Quienes estudiamos con Gadamer supimos siempre de su cálida admiración por las lecciones del joven Heidegger en la primera mitad de los años veinte, primero en Friburgo y luego en Marburgo, de las cuales salieron los impulsos decisivos para lo que hoy conocemos como filosofía hermenéutica. Mucha curiosidad nos inspiraba el hecho de que al aparecer Ser y tiempo en 1927, asistentes a esas lecciones tempranas se refirieron al nuevo libro en términos que sugerían que éste estuviera muy por debajo del nivel de originalidad filosófica alcanzado en ellas, coincidiendo aparentemente con la afirmación del autor, por razones bien diferentes, de que Ser y tiempo hubiese sido "un accidente fatal". (1) Y la nota al final del [sección] 15 de Ser y tiempo, en la que Heidegger advierte al lector que "desde el semestre de invierno 1919-1920 expuso repetidamente en sus cursos" la "hermenéutica de la facticidad" del "ser ahí" en general, (2) atizaba nuestra curiosidad por el incógnito portento; pues si bien mucho de la Hermenéutica inicial quedó incorporado al libro, ello sucedió, en opinión de muchos, al servicio de preguntas que llegaron hasta hacer irreconocible el horizonte hermenéutico fundamental. Para no hablar de la obra tardía de Heidegger en la que, si se exceptúa el diálogo acerca del habla (escrito a propósito de la visita del profesor japonés Tezuka entre 1953 y 1954), prácticamente desaparecen las referencias a la Hermenéutica --hasta llegar al claro deslindamiento según la afirmación de 1973 de que "la filosofía hermenéutica es el asunto de Gadamer, que constituye un buen contrapeso a la filosofía analítica y a la Lingüística". (3)
La situación ahora es muy distinta toda vez que las más importantes de aquellas lecciones como son las que se ocupan de las Interpretaciones fenomenológicas de Aristóteles (1921) (4) y de Ontología (Hermenéutica de la facticidad) (1923) (5) ya han salido a luz, lo mismo que el importante manuscrito Indicación de la situación hermenéutica, (6) introducción a las interpretaciones de Aristóteles que Heidegger escribió en el otoño de 1922 por solicitud de Paul Natorp para efectos de su nombramiento como catedrático en Marburgo. Las nuevas fuentes evidencian los trazos y los motivos de la hermenéutica anterior a Ser y tiempo de la cual nos vamos a ocupar en este trabajo a fin de mostrar los impulsos decisivos que de ella resultan para la articulación de lo que hoy se conoce como ...See the full content of this document
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