Resumen
“El juego lo traemos en la sangre”. Así define un viejo conocedor de los casinos la afición, que raya en la ludopatía, de los habitantes de Monterrey y de su zona conurbada por los juegos de azar. En un recorrido que los reporteros de Proceso realizaron por varios de estos establecimientos pudieron comprobar la magnitud de esta patología: mujeres que se olvidan de pasar por sus hijos a la escuela o se juegan el gasto, jóvenes que pierden las colegiaturas, hombres que se quedan sin propiedades, mujeres que se prostituyen por unas cuantas fichas…
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Extracto
Ludopatía creciente
Monterrey, NL.- Son las siete de la tarde. Saúl llega temprano al casino, ubica su maquinita, se instala y al instante sus dedos, como imán, se pegan a los botones que empieza a oprimir con destreza. Comienza el juego y al cabo de 20 horas, extenuado y con mil pesos menos en la bolsa, se retira a su casa. Al tercer día regresa. Desde hace cinco años hace lo mismo y tiene como norma no perder más de mil pesos. Hasta ahora lo ha conseguido.
De los 57 casinos que hay en Monterrey, a Saúl le gusta ir al Hollywood y al Revolución. En estos lugares se siente como en su casa: le dan...Ver el contenido completo de este documento
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