Pragmatismo reformista, pragmatismo radical. Respuesta a 'Viejo y nuevo pragmatismo' de Susan Haack *.
Dianoia › Vol. 48 Nbr. 50, May 2003
Linked as:
Dianoia › Vol. 48 Nbr. 50, May 2003
Linked as:Summary
Notas Y Discusiones
See the full content of this document
Extract
Pragmatismo reformista, pragmatismo radical. Respuesta a 'Viejo y nuevo pragmatismo' de Susan Haack *.
Resumen: En Diánoia 47, Susan Haack presenta un trabajo en el que repasa la historia del pragmatismo, proponiendo una división general entre pragmatistas reformistas y pragmatistas radicales. En este trabajo intento discutir algunas de sus propuestas y criticar cierto sesgo antihistoricista de su enfoque, centrado principalmente en la epistemología. Repaso algunas ideas de James, Dewey y Quine, y explico por qué Haack tiene problemas para llevarlos hacia las filas del reformismo. Dado qué Haack asocia a Richard Rorty con un nuevo pragmatismo radical contraproducente, mostraré cómo Rorty puede sentirse a la vez un convencido moderado en temas sociales y políticos, mientras que pasa por radical en temas de epistemología. Después de todo, la cuestión última es: ¿influyen realmente las teorías epistemológicas en los debates culturales?
Palabras clave: crítica cultural, epistemología, historia del pragmatismo Antes de nada, debería empezar manifestando mi respeto por las ideas de Haack, ideas que, de una forma u otra, siempre han influido en quienes nos hemos dedicado a discutir temas relacionados con el pragmatismo americano. En mi propio caso, Evidence and Inquiry (1993) (1) me dio mucho que pensar, aunque, curiosamente, la dirección hacia la que Haack me empujó fue distinta, e incluso contraria, a la que ella misma tomaba. Entre los méritos de Haack, pues, yo incluiría el de generar debate y considerar los argumentos contrarios, en vez de encerrarse en sí misma o hacer escuela. Su actitud hacia el legado del pragmatismo americano es, diría yo, polémica, una actitud gracias a la cual viejas ideas (principalmente las de Peirce, su héroe pragmatista predilecto) adquieren un significado renovado en el contexto de los debates contemporáneos, tal como puso de manifiesto su siguiente y estupendo libro, Manifesto of a Passionate Moderate (1998), libro que seguramente dará que hablar cuando aparezca en castellano y que demuestra sin ningún género de dudas que Haack sabe conectar como nadie el viejo y el nuevo pragmatismo (véase, si no, el ingenioso diálogo que inventa entre la vieja y la nueva guardia en "We pragmatists ...: Peirce and Rorty in Conversation"). No me gustaría dar a entender, por tanto, que lo que voy a decir aquí sobre su ensayo publicado en Diánoia sea una crítica total a su postura. La visión que Haack tiene del pragmatismo clásico y del neopragmatismo no se debería juzgar exclusivamente a través de lo que dice en "Viejo y nuevo pragmatismo". Creo que otros trabajos suyos aclaran más lo que en este caso ella plantea de una forma quizás demasiado divulgativa. No obstante, la divulgación no está reñida con la polémica y está claro que Haack también aprovecha este tipo de trabajos para lanzar algunos argumentos de peso. "Viejo y nuevo pragmatismo" es, sin duda, una visión de conjunto de una tradición intelectual con cierto tono propagandístico, una visión que contrarreste los, a su juicio, excesos de otras sectas neopragmatistas. 1. Presentación La primera idea que me llama la atención es la de un pragmatismo de estilo reformista que Haack identifica con el espíritu originario del movimiento, o más exactamente, con las intenciones del padre fundador del pragmatismo: Peirce. Según Haack, Peirce no renunció a las aspiraciones de la Filosofía (con mayúscula), siempre que fuera una filosofía reformada a través de una actitud científica, una filosofía que enfocara las viejas e interminables disputas filosóficas y metafísicas con un tono experimental, pero que no delegara las cuestiones filosóficas a las ciencias naturales ("Viejo y nuevo pragmatismo", p. 22, a partir de ahora, citaré el artículo como VNP). En este punto, creo, Haack tiene toda la razón, o sea, Peirce pensaba así, aunque la idea de "reformismo" suaviza los delirios de grandeza de Peirce y sus obsesiones por una nueva Filosofía (también con mayúscula) que reinara sobre el conjunto del saber. La propia obra de Haack podría entenderse como una demostración de que se puede seguir pensado con espíritu peirceano sin esos excesos y, por tanto, es razonable que promocione la faceta más moderada de Peirce. Sea como sea, la idea más polémica de Haack es que la historia del pragmatismo consiste en una, llamémosla, distorsión de este pragmatismo originario, peirceano y reformista. A lo largo del tiempo --dice ella--, el pragmatismo reformista clásico se ha ido transmutando, para mal, en un neopragmatismo "revolucionario" o "radical" (VNP, p. 49) que fomenta modas relativistas y posmodernas, aunque Haack también insinúa que en el pragmatismo clásico (en James y Schiller, sobre todo) ya había gérmenes o antecedentes de ese radicalismo (luego volveré sobre esto). 2. A vueltas con los radicales Hasta donde sé, Haack ya había utilizado anteriormente esta distinción entre pragmatismo reformista y revolucionario (o radical); más exactamente, en la voz "Pragmatism" para A Companion to Epistemology que coordinaron Dancy y Sosa en 1992. (2) El s...See the full content of this document
Sponsored links
ver las páginas en versión mobile | web
ver las páginas en versión mobile | web
© Copyright 2012, vLex. All Rights Reserved.
Contents in vLex Mexico
Explore vLex
For Professionals
For Partners
Company
Other documents:
Esperan los peritos tecnología de punta | Se desnuda Magaña, pero lo deja la novia | Justicia Nacional/ Breves | ¡aaahhh..! | Sentencia nº 141 de AP Huelva, March 15, 2000 | Sentencia de Audiencia Nacional July 14 2004 | Sentencia nº /2003 de TS Sala 3ª de lo Contencioso-Administrativo March 10 2003 | USA v Matthew Monks 8th Cir 2003