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La trama temporal del arte.
Resumen: Toda teoría del arte debe atender de un modo especial a la cuestión del tiempo. Es un hecho que la obra de arte instaura diferentes temporalidades. En el presente artículo me propongo examinar cómo el arte forma una trama temporal, es decir, está temporalmente constituido, dado que la obra de arte puede ser examinada desde una infinidad de conceptos de tiempo. En lo que sigue, expondré las relaciones más importantes entre arte y tiempo y haré ciertas propuestas interpretativas.
Palabras clave: estética, teoría del arte, tiempo, instante ********** 1. ¿Qué es la trama temporal del arte? Cuando hablamos de arte y tiempo aludimos a dos conceptos que están íntimamente relacionados. Es casi un lugar común decir que toda estética tiene que comenzar por la estética kantiana. Y no me refiero a las reflexiones contenidas fundamentalmente en la Crítica del juicio (en adelante: CJ), sino a la estética trascendental de la Crítica de la razón pura. En ella Kant, como es sabido, analiza con detalle las formas a priori de la sensibilidad, es decir, el espacio y el tiempo, como condiciones sin las cuales no se da nuestro conocimiento. Se me aducirá que Kant descarta la idea de que el juicio de gusto sea un juicio de conocimiento, ni siquiera confuso, porque prescinde del concepto; pero, sin duda, en su Crítica del juicio también señala que los mecanismos que posibilitan la experiencia estética son las facultades de conocimiento, que se ponen en funcionamiento en ese extraño juego de imaginación y entendimiento, de libertad y legalidad. Sólo cuando la imaginación, en su libertad, despierta el entendimiento, y éste, sin concepto, pone la imaginación en un juego regular, entonces se comunica la representación, no como pensamiento, sino como sentimiento interior de un estado del espíritu conforme a fin. El gusto, pues, es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto). (CJ 40) En este sentido, para Kant, el placer subyacente al juicio de gusto no puede basarse en un estado particular o determinado de la mente, sino sólo en el conocimiento en general (CJ 9), identificado con el libre juego de las facultades cognoscitivas (imaginación y entendimiento), en armonía entre sí, de la que sólo somos conscientes a través del sentimiento de placer. Así, el placer en lo bello depende de juzgar el objeto, actividad que es el libre juego de las facultades cognoscitivas, y el placer viene cuando las facultades se sienten en armonía, logrando "ese acuerdo [Stimmung] proporcionado que requerimos para todo conocimiento" (CJ 9). Es como si el conocimiento hubiese ocurrido con éxito, sólo que el resultado no es un conocimiento determinado de un juicio conceptual. Sin embargo, el juicio toma la forma de un juicio conceptual, dado que hablamos de belleza "como si fuera una propiedad de las cosas" y decimos "la cosa es bella" (CA 7). Así, pues, toda reflexión estética deberá empezar por el análisis del espacio y el tiempo. Ahora bien, cuando hablamos de tiempo en el arte, en realidad nos estamos refiriendo a muchas cosas. Kant, como acabamos de ver, consideraba el tiempo como una de las formas a priori de la sensibilidad. Sin embargo, el tiempo es más que eso (incluso en el mismo Kant). El concepto kantiano de tiempo no agota, ni de lejos, todo lo que se puede decir del tiempo, mucho menos cuando éste se liga al arte. Porque el arte, una vez que se ha iniciado el proceso estético, instaura no una, sino varias ...See the full content of this document
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