Resumen
Hay en el país una resistencia natural a la transparencia en buena parte de los gobernantes, lo que se demuestra con iniciativas de involución jurídica o de abierta omisión legislativa. El país asiste, en otras palabras, a un falso dilema: o se garantiza formalmente el derecho a saber pero se evalúa al mínimo posible, o se reforma la ley de suerte que su eficacia sea mayor pero con contenidos normativos laxos que hagan de la transparencia sólo una apariencia. Hasta ahora no ha sucedido ni lo uno ni lo otro. Y si en los sujetos obligados emblemáticos sucede lo anterior, las instituciones de educación superior en mayor proporción se ubican en el cabús de la transparencia. Hay, sin embargo, excepciones que confirman la regla de que nada es absoluto, sino relativo. Veamos.
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Extracto
Transparencia universitaria: ¡sí se puede!
Primero. La doctora Perla Gómez Gallardo –con quien he tenido el honor de realizar varios proyectos de investigación aplicada tanto en temas relativos a la libertad de expresión como particularmente a indicador...
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