Adiós al NAFTA - 28 de Mayo de 2018 - El Economista - Noticias - VLEX 726086373

Adiós al NAFTA

 
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Las negociaciones de un nuevo TLCAN (NAFTA, por su sigla en inglés) han llegado a un punto crucial y al gobierno de Peña se le agotó el tiempo. Quemó sus naves apostando a que nada pasaría, ignorando en el acto los hechos decisivos notados por la administración Trump: Estados Unidos tiene un déficit comercial con México de 70,000 millones de dólares, más de 90% del cual es responsable el sector automotriz. La industria del auto en México (IAM) se apoya en salarios ridículamente bajos para —en una industria de alta tecnología— atraer inversiones y empleos que Estados Unidos sufre como drenaje de recursos.

La realidad es innegable. Los trabajadores de la IAM terminal, de acuerdo con estudios del autor, recibieron como pago 2.3 dólares en promedio por hora (no 7 ni 8 como dicen las versiones oficiales) al cierre del 2017; menos de 90% que sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá, quienes recibieron 27 dólares en promedio por hora. Con prestaciones, la comparación es peor. Los mexicanos ganaron 2.9 dólares por alrededor de 40 de sus vecinos. Más aún, las empresas proveedoras de partes y componentes automotrices de niveles 1 y 2 de la cadena de valor pagan la mitad de aquella cifra; las de niveles 3 y 4, un tercio. Así, un trabajador de ésta, la industria más pujante del país —la misma que en otros países sirve como escalera de ascenso social para sus empleados—, puede llegar a recibir apenas poco más del salario mínimo y hasta tres en el mejor de los casos (promedio).

Frente a ello, en lugar de aprovechar para proponer alguna iniciativa substantiva, los representantes mexicanos decidieron jugar a mantener un tratado con los mismos términos de referencia básicos con los que se negoció hace más de dos décadas e ignorar de nuevo la parte laboral, ambiental y de flujo de personas.

México podía haber propuesto compensaciones salariales distribuidas en el tiempo y ancladas a la productividad. Soporte existía para ello, pues la productividad del trabajo en el subsector terminal ha crecido a tasas de 5 a 7% en la última década, mientras los salarios han caído 4% promedio...

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