¡Ave... María! - 22 de Diciembre de 2012 - Proceso - Noticias - VLEX 413732585

¡Ave... María!

Autor:Raúl Díaz
 
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Se sabe que el "Estado de Gracia" no es para todos los comunes, sino alcanzado por unos cuantos y, aun entre éstos, parece ser que no todos lo poseen permanentemente, sino sólo por momentos. Este es el caso de María Alejandres (antes Katzara-va), quien sin duda escala a las supremas alturas cuando, sobre un escenario, da muestras reales del arte del canto, dimensión no comprendida, desafortunadamente, por la gran mayoría de intérpretes en el mundo.

Esa diferencia es lo que hace a los artistas de excepción y, consecuentemente, a la joven Alejandres excepcional. Así lo demostró en los dos conciertos únicos que en un lapso de siete días ofreció en nuestro país (en el ínterin voló a Europa, cantó, triunfó y regresó): el 6 de diciembre como el punto culminante de las celebraciones de aniversario del Centro Nacional de las Artes (Cenart), y el 13 del mismo mes en la sala grande de Bellas Artes. En ambos conciertos estuvo acompañada al piano por Ángel Rodríguez, con quien ha establecido de unos cuantos años para acá una especie de productiva complicidad artística.

No fue, en ópera, un repertorio "de cajón" el escogido por la Alejandres aunque, en el Cenart, estrenó en México su versión de Ah forse luí... Sempre libera, de La Traviata de Verdi, ópera que estrenará completa el año próximo en Ginebra, Suiza, y posteriormente cantará en la Florida Grand Opera. Aquí quizás tengamos la fortuna de escuchársela en, digamos, unos cinco años. El resto de la primera parte de su Gala la constituyeron Vittoria, mió core!, de Giacomo Carissimi; O del mió dolce ardor, de Christoph Gluck; Ouvre tes yeux bleus, de Massenet, y A/e poy, krasavitsa, prí mne, de Rachmaninov. Algo que no se escucha en todas las galas que por aquí se acostumbran. La segunda parte la destinó a la zarzuela y a la canción...

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