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De la comida de tres martinis a los cafés-oficina

 
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El hecho de comer fuera de casa históricamente ha estado relacionado con las actividades de trabajo. Sin embargo, la relación con los espacios donde se come y, a veces, hasta se trabaja ha ido cambiando con el paso de los años.

Las primeras posadas y restaurantes se dieron en el contexto de la necesidad, de los viajeros foráneos comerciantes que necesitaban un lugar para comer y restaurarse a medio camino de sus destinos. La relación entre comida y trabajo ha estado siempre implícita en los lugares en los que comemos fuera de casa.

Anteriormente, cuando las sociedades eran mayoritariamente agrícolas y no industriales, el ritmo de trabajo y comidas era básicamente levantarse, desayunar en casa, trabajar en el campo, hacer una pausa para regresar a comer a casa, y continuar con la jornada laboral hasta la caída de la tarde. Las sociedades pos-revolución industrial evidentemente cambiaron también esta relación con los ritmos y horarios de comida.

En los años 60, en sociedades anglosajonas, eran muy populares las comidas de negocios, sobre todo, entre ejecutivos y abogados. A estas comidas se les conocía como los lunch de tres martinis, pues se asumía que los ejecutivos realizaban negociaciones fuera de la oficina durante las comidas en restaurante en un tiempo suficiente para poder beber tres martinis o en todo caso, tres cócteles alcohólicos. Esta época dorada de las comidas de tres martinis y las negociaciones que ahí sucedían está fielmente retratada, por ejemplo, en la serie de televisión Mad Men acerca del mundo de los ejecutivos de la publicidad en Nueva York.

Las comidas de tres martinis fueron cayendo en desuso, en principio porque se consideraba que los gastos de oficina eran altos para financiar el alcohol de todos los ejecutivos. En segunda instancia, había altos grados de alcoholismo entre el personal y en muchas ocasiones las tardes eran improductivas. A partir de ello, se empezaron a establecer como prestaciones para los ejecutivos mayores tiempos de vacación y descanso con la reducción de los presupuestos para comidas.

En sustitución de las comidas de tres martinis, en pleno siglo XXI los restaurantes y cafés se han vuelto lugares de coworking y cada vez más cadenas, conscientes de ello, ofrecen espacios para trabajar, que al menos aseguran a una población cautiva de freelancers, en su mayoría Millennials. Las cafeterías se han vuelto la oficina pública de muchos profesionistas y, por el lado del negocio, este hecho...

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