El conflicto de interés se llama Alfonso Romo - 14 de Julio de 2019 - Proceso - Noticias - VLEX 799398697

El conflicto de interés se llama Alfonso Romo

Autor:Hernán Gómez Bruera
 
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Carlos Urzúa se ve de buen humor. Pareciera que su renuncia a la Secretaría de Hacienda, el pasado martes 9, sólo es un dato más en su biografía. No hace falta sacarle las palabras con tirabuzón: tiene muchas ganas de hablar. Lo hace como siempre: intercalando anécdotas graciosas y con numerosas digresiones.

Habla de cómo conoció al presidente Andrés Manuel López Obrador y cuenta de qué manera evolucionó su relación, hasta que éste lo invitó a formar parte de su gabinete. En esta entrevista, la primera que da desde su renuncia, le pone nombre y apellido a las críticas que en su carta mencionó indirectamente.

El principal conflicto de interés de este gobierno, asegura, se llama Alfonso Romo Garza. Él mismo nombró a los titulares del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la banca de desarrollo.

Sus diferencias con el actual presidente comienzan por el tema fiscal, donde Urzúa considera necesaria una reforma que permita reducir la desigualdad y hacerse de más fuentes de recursos. Asegura que el principal problema de este gobierno es su voluntarismo. Cuenta que no estuvo de acuerdo con la cancelación del aeropuerto de Texcoco y critica el objetivo de construir Dos Bocas en lugar de promover la exploración y producción de crudo.

No revela la razón última de su salida, pero dice que mucho tuvo que ver un dife-rendo con el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, derivado de su intención de incumplir el contrato por el cual se construyó el gasoducto submarino Sistema Sur Texas-Tuxpan. Alerta que una disputa legal con las empresas involucradas podría dejarnos sin fuentes de energía un buen tiempo, además de poner en peligro la entrada en vigor delT-MEC.

Larga relación

-¿Desde cuándo conoces a López Obrador? -Lo conocí a finales de 96, cuando él era presidente del PRD, y me invitó a participar en la elaboración del plan económico para el partido. El trabajo salió bien y López Obrador empezó a confiar en mí y a invitarme a sus reuniones. Luego nos dejamos de ver, pero a finales de 1999 me llamó nuevamente a las oficinas del PRD, cuando estaba pensando lanzarse a la candidatura del gobierno de la ciudad. Me preguntó mi opinión y le dije que me parecía una buena idea.

-Entras como secretario de Finanzas en el Gobierno del Distrito Federal. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Hubo fricciones entre ustedes?

-En el gobierno de la ciudad no tuvimos ninguna fricción. En realidad siempre me llevé bien con López Obrador. A pesar de las diferencias que hoy tengo con él, estoy convencido de que es, por mucho, el mejor político vivo que existe hoy en México. Es muy impresionante verlo: tiene una inteligencia social extraordinaria. Para mí es un placer conocer a alguien así porque ese tipo de figuras acaso aparecen cada 20 o 30 años en un país.

"La administración al frente del Distrito Federal fue muy exitosa en las finanzas, especialmente en términos de recaudación. Logramos combatir los desvíos que se generaban en la Tesorería y digita-lizamos los servicios. Eliminamos el mecanismo de pago de tenencia, predial y nómina en las oficinas para hacerlo a través de los bancos y más tarde también por internet y en supermercados. El segundo piso del Periférico, en la parte de San Antonio, se logró financiar gracias al excedente que generamos ahí.

Octavio Romero era el oficial mayor, quien controlaba las compras de casi todas las dependencias de forma centralizada. Eso permitió generar muchos ahorros. Por ello, al llegar a la Presidencia, tanto López Obrador como yo estuvimos de acuerdo en que había que tener una sola Oficialía Mayor que llevara a cabo esas tareas. Es el área que hoy comanda Raquel Buenrostro.

-Pero finalmente decides retirarte del gobierno capitalino...

-Me fui al tercer año porque tenía una carrera académica en El Colegio de México y había pedido permiso para ausentarme dos años con siete meses, lo máximo que me habían autorizado. Le había comunicado eso al entonces jefe de...

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