La destrucción del México porfiriano (La Decena Trágica: segunda parte) - 16 de Febrero de 2013 - Proceso - Noticias - VLEX 424125737

La destrucción del México porfiriano (La Decena Trágica: segunda parte)

 
EXTRACTO GRATUITO

Todos contra Madero

Tragedia de Madero: mientras el mundo antiguo, el orbe del porfiriato, se conjuraba unánime contra él, los hombres del pueblo, sus aliados de 1910, eran ahora sus enemigos. Zapata exigió en el Plan de Ayala el cumplimiento de las promesas hechas a los campesinos. Pascual Orozco, la primera figura militar de la rebelión en Chihuahua, había sido derrotado en Bachimba y Rellano por el ultraporfirista general Victoriano Huerta.

En recompensa Madero le quitó la División del Norte y él le juró venganza a muerte. Luego don Francisco puso todo en manos de este general inteligente y eficaz pero que odiaba al mundo entero y no soportaba su condición indígena en el México blanco y criollo siempre dominante en la política, el gran dinero y el poder cultural. Huerta era un huichol que destacó en las guerras indias: las campañas de exterminio organizadas por su congénere Díaz contra los mayas y los yaquis.

¿Huitzilopochtli o Pedro de Alvarado?

Juan Goytisolo reprocha a la izquierda española su racismo inconsciente: entre los signos de la barbarie franquista figura que el generalísimo haya empleado tropas moras. Aquí al hablar de la Decena Trágica se menciona que el Chacal resucitó en su orgía de sangre a las deidades aztecas. También Huitzilopochtli fue invocado a raíz de Tlatelolco.

Doble injusticia para el chacal, inofensivo carroñero que como las moscas ayuda a limpiar de cadáveres la Tierra y jamás ataca a personas vivas, y otro tanto para los aztecas que hacían horribles inmolaciones rituales pero nunca emboscadas y matanzas como las de 1913 y 1968, parecidas a las que realizaron Hernán Cortés y Pedro de Alvarado.

Las posibilidades del odio

En vez de atacar a la Ciudadela, la primera orden de Huerta fue conducir al paredón al general Gregorio Ruiz para que no lo delatase como conspirador. Mondragón era un general sin batallas y un precursor del México transnacional que se las ingenió para enriquecerse en combinación con los fabricantes franceses de armas. Félix, pese a su grado y uniforme, era todo menos un militar. Su única acción bélica fue lamentable: encabezar en Veracruz la rebelión iniciada en su nombre por el coronel Díaz Or-daz. Madero lo salvó del fusilamiento y se limitó a confinarlo primero en San Juan de Ulúa y después en el recién inaugurado panóptico de Lecumberri, la cárcel modelo, augurio de nuestro presente, en que todo iba a quedar bajo la mirada del poder.

Ciudadelos y suripantas

Refugiarse en la...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA