Entregas en caliente / En la liana

Los hombres del pantano están a la espera de que Paco Jones lleve de regreso a Anyabat. Es la condición que le han puesto para poner en libertad a Ricky y a Natasha. Ése es el paso previo a la continuación de la búsqueda de Rebeca. Natasha le ha prometido a Paco que, si consigue llevarla de vuelta a Moscú, su padre estará muy agradecido. Es un importante político que puede mover sus influencias para ayudar a Paco a recuperar a Rebeca. Paco sabe que no habrá forma, entonces, de que Ricky lo siga acompañando. Él y la rusa están demasiado enamorados y eso está bien. Al menos uno de los dos amigos puede presumir de haber encontrado al amor de su vida y de haber pasado momentos únicos al lado de ella.

Y es que, en efecto, Natasha y Ricky no pueden parar de follar. Es tanta la urgencia que cada uno de ellos tiene por el otro, que los hombres del pantano han ideado formas de divertirse con ellos: casi los ahogan en un pantano, del cual salieron con el lodo endurecido sobre sus pieles sólo para seguir follando.

Ahora la idea es más elaborada. Aprovechando que los amantes dormían, consiguieron separarlos. Luego los subieron a las copas de los árboles. Una vez ahí, los amarraron a lianas muy resistentes, como las que usaba Tarzán para columpiarse por la selva.

Cuando Ricky y Natasha se despiertan, ven que están a unos veinte metros de distancia, lo que es demasiado para sus ansias. Entre ellos, un vacío enorme: están a varios metros sobre el pantano. Lo peor es que Ricky padece de miedo a las alturas.

Natasha lo entiende de inmediato. Le pide a Ricky que no aparte la vista de ella. Está desnuda, de pie sobre una rama gruesa, atada por una liana. Ricky la observa a lo lejos. Ella mete dos dedos a su boca, los ensaliva. Luego comienza a masajearse los pezones. Ricky se tambalea: el miedo y...

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