Entregas en caliente / Mecánica de fluidos - 30 de Abril de 2014 - Metro - Noticias - VLEX 508842566

Entregas en caliente / Mecánica de fluidos

 
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Desde hace muchos años la hermosísima Hipólita ha robado los autos de Diomedes para untarse el combustible en el cuerpo. Lo hace como un ritual, pero también porque ese combustible es muy especial.

Paco Jones está rodeado de mujeres morenas y voluptuosas quienes, con las tetas al aire, realizan la tarea de vaciar los tanques de gasolina utilizando mangueras que luego utilizan como regaderas para embadurnarse.

No es necesario imaginarse los pezones oscuros pues están ahí, como racimos, al alcance de la mano. Sus sexos oscuros están también muy cerca de Paco, apenas ocultos tras un taparrabos, con los bordes rosados de su clítoris en plena ebullición.

-¿Por qué se untan la gasolina? -pregunta Jones, sin poder aguantar la curiosidad ni la excitación.

-Te voy a contar una historia -responde Hipólita:

"En las tierras de Diomedes, el dueño de estos autos, hubo alguna vez un famoso baño de vapor al que asistía la nobleza de la antigua Grecia. En esos baños se daban lugar las más grandes orgías de las que la humanidad tiene noticia. Cuando comenzaba la primavera, llegaban con séquitos enormes los señores, alquilaban una habitación y se les atendía como reyes. Cuando caía la noche, después de comer y beber, se reunían en el sótano, en una gran sala alfombrada con cojines. De los incensarios salía una fragancia, mezcla de hierbas y alucinógenos, y en cuanto la gente lo olía se desnudaba: nadie distinguía raza o color, los hombres buscaban un coño o una vulva desocupada y la penetraban hasta hartarse, mientras con sus manos sujetaban tetas y nalgas a diestra y siniestra; las mujeres buscaban miembros libres, los lamían, se los clavaban entre las piernas mientras buscaban a tientas los sexos de otros. Era una locura, una confusión de cuerpos...

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