Las mafias del PRI guerrerense se frotan las manos

AutorGloria Leticia Díaz

ACAPULCO, GRO.- Marcado por la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la violencia generalizada, el proceso electoral que culminó el domingo 7 se realizó bajo la sospecha de un "acuerdo previo" entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y la dirigencia nacional del PRD para que ganara la candidata Beatriz Mojica, pero ni así pudo remontar la tragedia de Iguala.

Los comicios sirvieron también para redefinir las principales fuerzas políticas de la entidad: las cabezas de los cacicazgos de Rubén Figueroa Alcocer y Ángel Aguirre Rivero quedaron muy disminuidos, mientras que la división de las izquierdas es un hecho consumado.

La jornada estuvo plagada de acusaciones de compra y coacción de voto, escándalos mediáticos -filtraciones de llamadas telefónicas y videos que exhibían estas prácticas- y la sombra del crimen organizado, que se mantuvo hasta el final. Sin embargo, no se pudo establecer cuál fue el impacto real de esos factores en las urnas, por la ausencia de denuncias.

La alianza PRI-PVEM, con Héctor Astudillo a la cabeza, cortó el dominio del PRD en los últimos 10 años con casi 80 mil votos de ventaja para la gubernatura; también triunfó en siete de los nueve distritos federales, la mayoría de las 28 diputaciones locales y al menos en la tercera parte de los 81 ayuntamientos.

El PRD mantuvo la alcaldía de Acapul-co, aunque perdió los dos distritos federales y seis de siete locales. Y como los votos para la gubernatura fueron para Astudillo, el resultado es un duro golpe para la izquierda porteña, que desde las elecciones de 1988 venía apoyando al PRD.

La tragedia de Iguala, los presuntos nexos del otrora José Luis Abarca Velázquez y su esposa con el cártel Guerreros Unidos, la caída del gobernador Ángel Aguirre y los procesos judiciales por corrupción a familiares y miembros de su gabinete le pasaron la factura a los perredistas.

Consultados al respecto, dirigentes del PRD estatal sostienen que además de ese complicado escenario, una estrategia errática del delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) perredista, Guadalupe Acosta Naranjo, confiado en un presunto acuerdo con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, terminó por hundir al partido.

Las mismas fuentes perredistas, reacias a proporcionar su nombre para evitar represalias, insisten en que Peña Nieto "pactó" Michoacán y Guerrero en pago por el acompañamiento del PRD en las reformas legislativas impulsadas por la Presidencia.

De acuerdo con uno de los entrevistados, "Los Chuchos empezaron a hostigar al Jaguar (el senador Armando Ríos Piter) que iba arriba en las encuestas de...

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