Papalotes y Cuadernos: El esténcil en la obra de Toledo - 13 de Diciembre de 2020 - Proceso - Noticias - VLEX 852998965

Papalotes y Cuadernos: El esténcil en la obra de Toledo

Autor:Blanca González Rosas
 
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Y se imponen, así, como un interesante territorio de estudio que vincula creación, artivismo y economía artística.

Su origen se remonta aproximadamente a los años 1999-2000 cuando, en su interés por dinamizar la comercialización del papel artesanal y ecológico que se producía en un taller fundado por el maestro en 1998 en San Agustín Etla, Oaxaca-denominado Taller Arte Papel Oaxaca en el 2000-, Toledo inició la estampación de esténciles en las portadas de cuadernos de distintas dimensiones.

Concebidos como objetos de uso de diseño artesanal, los cuadernos, con base en lo que narra el director del Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa), Daniel Brena, acompañaron la exposición de Francisco Toledo en la Whitechapel Art Gallery de Londres para comercializarse en la tienda de ese recinto gubernamental.

Con base en el folleto que publicó CaSa en 2018 para celebrar los 20 años del taller -posteriormente denominado Taller Papel Vis-tahermosa-, el maestro inició la producción de papalotes en 2004 con una pieza que representaba a dos cangrejos volando uno de ellos.

Identificados desde entonces a partir del protagonismo cultural y simbólico del objeto, los papalotes opacaron la importancia de la creación toledana. Diferentes, pero no por eso menos importantes que su producción gráfica tradicional -en metal, madera y piedra-, sus esténciles no han sido valorados ni artística ni comercial mente como merecen.

Producidos en los primeros años con dibujos del maestro que traspasaba a plantillas de cartón recortadas manualmente con tijeras, los esténciles representan sus temas característicos: animales y autorretratos. Carentes de esa precisión dibujística tan característica de su gráfica tradicional que, entre el control y el gesto, destaca por la diversidad expresiva de sus finas líneas, los esténciles se imponen por un volumen protagóni-co que logra concentrar, en el ancho de una línea o en la profusión de una forma, la esencia animal, mítica o antropomorfa de lo representado.

Comercializados con gran éxito desde su inicio, los papalotes y cuadernos carecen de un registro que permita identificar su ubicación y fecha de adquisición. Una carencia que ahora puede solucionarse gracias al acervo que resguarda el coleccionista y galerista Norman Bardavid.

Dedicado desde la pasada década de los ochenta a organizar subastas de vocación filantrópica a través de su Galería 10/10, Barda-vid compró, entre 2006 y 2007, un numeroso lote de esténciles estampados...

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