Premio Juan Pablos al Mérito Editorial - 22 de Noviembre de 2020 - Proceso - Noticias - VLEX 852187089

Premio Juan Pablos al Mérito Editorial

Autor:Joaquín Diez-Canedo
 
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Fue un libro también el que me alejó por un tiempo de la vocación editorial: El Universo, de Isaac Asimov, que me animó a tomar el examen de admisión a la UNAM en la carrera de física, a la que dediqué en la Facultad de Ciencias algunos años y dejé finalmente a la mitad. Pero durante mis estudios, para ganarme algún dinero, mi padre me daba a revisar pruebas de imprenta; entre un par de docenas de libros, fui de los primeros lectores de La cabeza de la hidra, de Fuentes, Un tal José Salomé, de Arturo Azuela, El Sinarquismo, un fascismo mexicano, de Jean Meyer, Palinuro de México, de Del Paso y Las muertas, de Ibargüengoitia, que, para disgusto de mi padre, dejé a la mitad por irme a la playa. Por esos años coqueteé con dedicarme a las artes plásticas y le hice algunas portadas para libros de Ramón Xirau, Gabriel Careagay Miguel Donoso Pareja. Cuando finalmente reconocí mi fracaso en la carrera científica, allí mismo en la Facultad de Ciencias encontré mi primer trabajo como editor.

Por contagio, mi padre me infundió el interés por cómo se hacen los libros. Lo recuerdo bajo el círculo de luz de la lámpara de su despacho, inclinado sobre las galeras de algún libro, la traducción de Carlos Gerhard de Años de perro, de Günter Grass, por ejemplo; o ajustando los textos de la Historia general del arte, de Valentin Denis y Tjome de Vries, traducida, supongo que del inglés, por Francisca Perujo y Damián Bayón, que publicó en su otra editorial, Tláloc, de la que apenas algo sé. De tanto verlo trabajar se me pegó la curiosidad por el oficio y su instrumental: eltipómetro, los diccionarios y la colección de símbolos con los que se señalaban en las pruebas las correcciones. También advertí que era un trabajo muy meticuloso y que...

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