La primera víctima

AutorAnne Marie Mergier

PARÍS.- Hay otro protagonista -involuntario-de la Operación Himmler. Debieron pasar años antes de que historiadores y periodistas empezaran a interesarse en el desafortunado falso soldado polaco sacrificado por Heinrich Muller -cabeza de la Gestapo- para darle más veracidad al Incidente de Gliwice.

Era polaco y se llamaba Franciszek Honiok. Nacido en 1896 en la Alta Silesia, ferviente católico, soltero y nacionalista convencido y activo, vivió en la Silesia polaca hasta 1925 y luego se mudó a la Silesia alemana, cerca de la frontera con Polonia, donde trabajaba en una explotación agrícola.

Agentes de la Gestapo lo secuestraron el 30 de agosto de 1939, lo escondieron en la delegación de policía de la ciudad de Opole y la mañana del día 31 lo trasladaron a Gliwice, donde estuvo encerrado en una celda, sin contacto con nadie.

A las 19:45 horas un médico de las SS le aplicó una inyección letal; luego, dos hombres subieron su cadáver, vestido con un uniforme militar polaco, al Opel de Muller, que lo "botó" en la entrada de la estación de radio de Gliwice.

Los historiadores no han logrado establecer quién le disparó en la sien. Naujocks aseguró a los oficiales del MI-19 que lo interrogaron en la London cage en 1945 -y se lo repitió una década más tarde a Gunter Peis, su biógrafo-, que no tuvo nada que ver con ese cadáver y que quien lo mató fue Muller.

En 2009 reporteros del diario británico The Daily Telegraph entrevistaron a Pawel Honiok, sobrino de Franciszek y su único descendiente.

"En mi familia durante años nadie nunca se atrevió a hablar de mi tío fuera de...

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