Vivaldi, un hombre de fe que amaba a las mujeres y el teatro - 2 de Febrero de 2020 - Proceso - Noticias - VLEX 839866345

Vivaldi, un hombre de fe que amaba a las mujeres y el teatro

Autor:Samuel Máynez Champion
 
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Para referimos a su ambigua relación con la Iglesia, habría que decir que Vivaldi estudió en las escuelas de barrio vinculadas a los templos de San Giovanni in Oleo y San Geminiano y que su ordenación como sacerdote avino en 1703, mismo año en que comenzó su relación profesional con el Ospedale della Pietá, una de las cuatro instituciones venecianas de beneficencia que albergaba a niñas miserables y en orfandad, con especial énfasis en su educación musical. Nuestro anómalo sacerdote contaba con 25 años de edad. Circula una anécdota que ha popularizado el hecho de que Vivaldi fue reacio a oficiar misa. En ella se cuenta que abandonó prematuramente un servicio religioso para dirigirse a la sacristía a escribir el tema de una fuga que acababa de ocurrírsele. ¿Sería eso una prueba de su falta de vocación clerical o, más bien, una estratagema para dedicarse de tiempo completo a sus oficios musicales? No podemos precisarlo. De acuerdo a su propio testimonio tenemos que apenas ordenado sacerdote, dije misa durante un año o un poco más y luego lo dejé, ya que tuve que abandonar el altar tres ueces, debido a la misma dolencia... Después de comer, habitualmente puedo desplazarme, pero nunca a pie, por esta razón ya no puedo celebrar misa.

(...) Como podemos ver, los enigmas salen al paso en todos los recodos de su biografía y mientras más se trate de aferrar al personaje más se desdibuja su perfil. Fue un músico excelso creado, según parece, por generación espontánea, vistió los hábitos pero se abstuvo de oficiar misas, su salud fue precaria mas no le impidió trabajar con un ardor que haría desfallecer a cualquier joven... Y a eso habríamos de sumarle la extraña y cuestionada relación con los teatros y las mujeres. ¿Cómo es que un siervo de Dios podía preferir los engañosos resplandores de las candilejas antes que la noble tarea de conducir almas por los senderos de su redención? ¿Qué hubo de cierto en las acusaciones sobre su reiterado quebrantamiento de los votos de castidad? ¿Fue Vivaldi un perdulario, amante de la lujuria y los desmanes eróticos? ¿Acaso pudo, como se ha insinuado, haber sido pedófilo?

Empecemos por situar al inculpado en el año previo a su debut como operista, esto es, en 1712. Ya tiene en su haber la publicación de tres números de Opus que lo han puesto en el mapa europeo del Arte Sonoro, sobre todo el tercero. Su Opus 1 del 1705 consistió en una colección de doce sonatas en trío, género considerado entonces como piedra de toque de cualquier compositor que se respetara. Su Opus 2, publicado en 1709, fue otra serie de 12 sonatas, en este caso para violín y bajo continuo, con las que definió su rango de instrumentista. Es obvio que detrás de sus dos primeras publicaciones hubo una planificación escrupulosa. Primero se confrontó con su gremio como un músico docto en la forma clásica, después se invistió en el rol de virtuoso, para llegar en 1711 a su Opus 3 conocido como L'Estro Armónico, con las credenciales en regla. Con esta colección de innovadores Concerti grossi Vivaldi detona su postura como creador y se adjudica el respeto -también la envidia- de los músicos y los melómanos de su época. De acuerdo con MichaelTal-bot esta serie de conciertos fue la colección instrumental más influyente que aparecería a lo largo de todo el siglo XVIII.

Además, su prestigio dentro de la Pietá estaba en plena efervescencia, pues no sólo...

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